Carta del Cardenal Marc Ouellet a la Madre Priora Monasterio de las Hermanas Clarisas de Asís
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Resumen:
Le escribo con mucho gusto por la amistad que nos une, pero sobre todo lo hago en nombre de Jesús que un día os llamó al confinamiento voluntario por amor.
Querida Madre Agnès, esta pandemia que nos confina en casa, es vuestra hora, la hora de la vida contemplativa que devuelve a la humanidad y a la Iglesia a Dios, a lo esencial de la fe, a la oración y a la comunión en el Espíritu.
Ante la gran prueba actual, cada conciencia es interrogada por este parón mundial que se parece a una cuaresma universal. El miedo al incontrolable contagio, el desplome financiero de la bolsa y la parálisis social obligan a plantearse preguntas más esenciales .
Porque vosotras estáis en la vanguardia de la Iglesia en todos los combates del Espíritu, nosotros, sacerdotes y laicos enfrentados a las urgencias del hospital de campaña, levantamos los ojos hacia la luz que brilla sobre los tabores de vuestros claustros
Vuestra vida ilumina nuestra vida y nos vivifica con esta Vida divina para darla a los mendigos de este mundo.
Tenednos presentes en vuestra oración con el Sucesor de Pedro que os suplica le sostengáis siempre y sobre todo en esta hora de pandemia.
Le escribo con mucho gusto por la amistad que nos une, pero sobre todo lo hago en nombre de Jesús que un día os llamó al confinamiento voluntario por amor.
Querida Madre Agnès, esta pandemia que nos confina en casa, es vuestra hora, la hora de la vida contemplativa que devuelve a la humanidad y a la Iglesia a Dios, a lo esencial de la fe, a la oración y a la comunión en el Espíritu.
Ante la gran prueba actual, cada conciencia es interrogada por este parón mundial que se parece a una cuaresma universal. El miedo al incontrolable contagio, el desplome financiero de la bolsa y la parálisis social obligan a plantearse preguntas más esenciales .
Porque vosotras estáis en la vanguardia de la Iglesia en todos los combates del Espíritu, nosotros, sacerdotes y laicos enfrentados a las urgencias del hospital de campaña, levantamos los ojos hacia la luz que brilla sobre los tabores de vuestros claustros
Vuestra vida ilumina nuestra vida y nos vivifica con esta Vida divina para darla a los mendigos de este mundo.
Tenednos presentes en vuestra oración con el Sucesor de Pedro que os suplica le sostengáis siempre y sobre todo en esta hora de pandemia.