¿HAY ALGO BUENO EN EL CORONAVIRUS?
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Oigo en la homilía del “viernes de dolores”:
“Una de las cosas buenas de esta pandemia es que nos recuerda aquello que teníamos olvidado o de lo que la sociedad no desea recordar: que nos vamos a morir, tu y yo. Y con un detalle: eso que siempre “le pasa al otro”, me puede pasar a mi, hoy o “mañana”, después de haber tocado algo que estaba infectado por el virus”.
Y me acordaba de una de las “notas” de discernimiento de S.Ignacio: “A la hora de tomar una decisión hoy, piensa qué decisión te hubiese gustado tomar cuando te encuentres compareciendo ante el Juez Supremo en tu juicio particular inmediatamente después de tu muerte”.
No se trata de meter miedo, pero si de que recordemos con serenidad, de vez en cuando, esta gran verdad.
Y para que no nos quedemos deprimidos y vivamos con esperanza y confianza en Él, leamos también el salmo del mismo viernes de dolores:
...Tu eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcazar, mi libertador...Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte, invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.
Así que agarrémonos a la Cruz y confiemos en ÉL
“Una de las cosas buenas de esta pandemia es que nos recuerda aquello que teníamos olvidado o de lo que la sociedad no desea recordar: que nos vamos a morir, tu y yo. Y con un detalle: eso que siempre “le pasa al otro”, me puede pasar a mi, hoy o “mañana”, después de haber tocado algo que estaba infectado por el virus”.
Y me acordaba de una de las “notas” de discernimiento de S.Ignacio: “A la hora de tomar una decisión hoy, piensa qué decisión te hubiese gustado tomar cuando te encuentres compareciendo ante el Juez Supremo en tu juicio particular inmediatamente después de tu muerte”.
No se trata de meter miedo, pero si de que recordemos con serenidad, de vez en cuando, esta gran verdad.
Y para que no nos quedemos deprimidos y vivamos con esperanza y confianza en Él, leamos también el salmo del mismo viernes de dolores:
...Tu eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcazar, mi libertador...Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte, invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.
Así que agarrémonos a la Cruz y confiemos en ÉL