LA ENCOMIABLE LABOR DE LOS SACERDOTES

calendar_today
Gerardo Dueñas, subdelegado de Pastoral de la Salud de Madrid afirma de los más de 100 capellanes hospitalarios que trabajan en la diócesis “somos todos conscientes de que estamos en una situación histórica, única”, que “está sacando lo mejor de nosotros”. Los capellanes estamos en los hospitales para recordar a los pacientes, familias y profesionales que la Iglesia los acompaña”, concluye.
Monseñor José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, fue el primero en ofrecer un responso para los fallecidos que reposan en el Palacio de Hielo, convertido en una gran morgue (depósito de cadáveres) de manera improvisada la semana pasada.
En la peor crisis que se recuerda en la capital de España, más allá de la zozobra que deja la cifra de 4.175 personas fallecidas por coronavirus hasta la fecha, se vislumbra como luz en la tiniebla una fuerza que nadie puede apagar: el milagro de la oración.
En el Palacio de Hielo sin familiares en el recinto, monseñor Cobo sintió todo era “blanco, frío y extraño”,”Me vi allí con mi ministerio, mi viejo libro de oraciones, e intentando mirar más allá de lo que se veía, para escuchar las vidas que allí dormían en el hielo, sus nombres, sus familias o sus soledades, pues algunos murieron en el más completo abandono”.“Abrí el ritual y, desde esa experiencia de pequeñez, atiné a romper con voz titubeante el reposo del recinto con la fuerza del viejo salmo: ‘El Señor es mi Pastor, nada me falta…”.
“Entonces sucedió el milagro de la oración”, expresa. “Como luz en la tiniebla, sentí que allí estaba toda la Iglesia rezando por medio de este pobre obispo. Y con ella, las familias de aquellos difuntos y las personas a las que abrazaron, y con las que lloraron… Entonces las gradas se poblaron de corazones y, por un momento, el frío se alejó”.
“Como un soplo de esperanza, la oración silenciosa de las exequias se insertó en la vida de verdad. Testigo soy de cómo la palabra despliega la fecundidad de dar sentido a lo que sucede, aun cuando no lo comprendamos, aun en medio del bosque de ataúdes”.