PONGÁMONOS DE PIE SOBRE LA ROCA DE CRISTO

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Más de 60.000 fieles siguieron la retransmisión en directo el domingo de la Santa Misa y Oración por las víctimas de COVID-19 presidida en la Catedral de Alcalá de Henares por Mons. Reig Plá. El obispo en su homilía aseguró que necesitamos volver a Cristo.
En su homilía, el obispo de Alcalá de Henares hizo público el testimonio de una religiosa que falleció por COVID-19 la semana pasada. La M. María Pilar, que fuera Superiora general de las Oblatas de Cristo Sacerdote, «unas horas antes de entregar su alma al Padre escribió un sms: ‘Jesús. Presiento mi última noche. Gracias mi Dios por unirme tan profundamente al dolor justo de tu entrega en la Cruz’». Ante ello, dijo el obispo: «Esta es, queridos hermanos, la grandeza de la fe que, como nos enseña San Juan, es nuestra victoria sobre el mundo . Como habéis podido comprobar, la Madre María Pilar, aunque estaba aislada, no murió sola, murió acompañada por la oración a distancia de su comunidad religiosa y en diálogo amoroso con el Pastor Bueno que no abandona nunca a sus ovejas».
“Ante esta situación penosa y oscura que estamos viviendo con la pandemia,hemos de agradecer el legado de la tradición católica de nuestro pueblo, convencidos de que solo en Jesucristo está depositada nuestra esperanza».

«Todas las demás personas, ante la muerte solo podemos tener palabras de consuelo humano, de cercanía y de compasión con los que sufren. El único que tiene palabras de vida eterna es Jesucristo, el vencedor del pecado y de la muerte, el que nos regala su victoria por medio de la fe y el bautismo».

El prelado advirtió que «la pandemia ha desenmascarado totalmente al individualismo promovido por la cultura dominante.
«Hoy todos somos conscientes de la interdependencia de los unos con los otros y de que no se puede prescindir de los vínculos naturales que nos identifican: el matrimonio, la familia, la tradición, la religación con Dios y el amor a la tierra de nuestros padres».

«La soberbia del llamado Occidente, que ha caminado desde el olvido de Dios a afirmar la seguridad en sí mismo, en la ciencia, en la tecnología, etc., también se ha visto golpeada por esta situación no prevista de la epidemia. Ello, en vez de revolvernos contra Dios, nos invita a una conversión profunda del corazón

Es necesario reconstruir nuestra casa desde la verdadera libertad que se enriquece con los bienes fundamentales de la persona.

«...la Virgen se suma al llanto de sus hijos. Jesús nos la entregó en la cruz como Madre nuestra. Ella viéndonos afligidos, viéndonos en apuros y sumidos en el sufrimiento, vuelve a suplicar a su Hijo: «No tienen vino» (Jn 2), les falta la alegría. Confiando en ella escucharemos de nuevo sus benditas palabras: «Haced lo que El os diga» y el milagro en España será posible. Amén».