EL SEÑOR NOS SALVA DE LAS TINIEBLAS QUE TENEMOS DENTRO

calendar_today
Homilía del papa (Resumen)

….La misión de Jesús es iluminar: la luz. Él mismo lo dijo: «Yo soy la luz del mundo». Isaías había profetizado esa luz:«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz». Es la promesa de la luz que iluminará al pueblo. Y también la misión de los apóstoles es llevar la luz. Y la misión de los apóstoles es llevar la luz de Cristo, iluminar, porque el mundo estaba en tinieblas.


Pero el pueblo, la gente, su pueblo lo rechazó. Está tan habituado a las tinieblas que la luz lo deslumbra, no sabe andar . Y ese es el drama de nuestro pecado: el pecado nos ciega y no podemos tolerar la luz. Tenemos los ojos enfermos. Jesús lo dice claramente en el Evangelio de Mateo:“Si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará enfermo. Si tu ojo ve solo las tinieblas, ¿cuántas tinieblas habrá dentro de ti?” Las tinieblas… Y la conversión es pasar de las tinieblas a la luz. ¿Cuáles son las cosas que enferman los ojos, los ojos de la fe? Nuestros ojos están enfermos: ¿cuáles son las cosas que“tiran para abajo”, que los ciegan? Los vicios, el espíritu mundano, la soberbia.

Los vicios que“te tiran para abajo” y esas tres cosas –los vicios, la soberbia, el espíritu mundano– te llevan a asociarte con otros para estar seguro en las tinieblas. No es fácil vivir en la luz. La luz nos hace ver tantas cosas feas dentro de nosotros que no queremos ver: los vicios, los pecados… Pensemos en nuestros vicios, pensemos en nuestra soberbia, pensemos en nuestro espíritu mundano: esas cosas nos ciegan, nos alejan de la luz de Jesús.

Pero si empezamos a pensar en esas cosas, no encontraremos un muro, no: hallaremos una salida, porque Jesús mismo dice que Él es la luz y «no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo». Jesús mismo, la luz, dice:“Ánimo: déjate iluminar, déjate ver por lo que tienes dentro, porque soy yo quien te lleva adelante, quien te salva. Yo no te condeno. Yo te salvo”.

El Señor nos salva de las tinieblas que llevamos dentro, de las tinieblas de la vida cotidiana, de la vida social, de la vida política, de la vida nacional, internacional… tantas tinieblas hay dentro. Y el Señor nos salva. Pero nos pide verlas, primero; tener el valor de ver nuestras tinieblas para que la luz del Señor entre y nos salve.
 
No tengamos miedo del Señor: es muy bueno, es manso, está cerca de nosotros. Vino para salvarnos. No tengamos miedo de la luz de Jesús.