DIVINA MISERICORDIA 8/37

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Del Libro: LA DIVINA MISERICORDIA (Santa María Faustina Kowalska). Resumen.
Realizado por: adoracionperpetua.bilbao@gmail.com
Nota: lo escrito “entre comillas”, son palabras directas de Jesús a Santa M.F. Kowalska
ENTREGA N.º 8/37
N. 374: Desde hoy no existe mi propia voluntad. Desde hoy cumplo la voluntad de Dios, en todas partes, siempre, en todo.
N. 377: En cada examen de conciencia suscitar en mí la contrición perfecta y, especialmente, antes de ir a descansar.
N. 378: Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia.
N. 378: “Que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche; cuando un pecador se dirige a Mi misericordia, Me rinde la mayor gloria”.
N. 379: “Con las almas que recurran a Mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi gran misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia”.
N. 380: No hago ningún movimiento, ningún gesto a mi gusto, porque estoy vinculada a la gracia; siempre estoy atenta a lo que es más agradable a Jesús.
N. 381: “Sí, cuando eres obediente, te quito tu debilidad y te doy Mi fortaleza. Me sorprende mucho que las almas no quieran hacer este cambio Conmigo”.
N. 388: “Acuérdate de mí cuando estés en el paraíso” El arrepentimiento sincero transforma inmediatamente a un alma.
N. 392: El amor no consiste en las palabras ni en los sentimientos, sino en la acción.
N. 394: Cuando recibí la Santa Comunión, mi alma fue inundada de un gozo tan grande que no logro describirlo.
N. 400: “¡Oh, elegida Mía!, te colmaré con gracias aún mayores para que seas testigo de Mi infinita misericordia por toda la eternidad”.
N. 401: Escuché a todos sus quejas y advertí que no había corazones alegres, porque no había corazones que amaran sinceramente a Dios.
N. 407: No dejaba de alegrarme del silencio y de la calma gracias a las cuales el alma se sumerge en Dios tan fácilmente.
N. 408: Le escupían en la Cara y otros tomaban la caña y le pegaban en la Cabeza; otros le producían dolor a puñetazos, y otros le taparon la Cara y le golpeaban con los puños. Jesús lo soportaba silenciosamente.
N. 408: Yo pensaba ¿de dónde podía proceder tanta maldad en el hombre? La provoca el pecado. Se encontraron el Amor y el pecado.
N. 409: ¡Oh!, si todas las almas supieran quién vive en nuestros templos, no habría tantos insultos y tantas faltas de respeto en aquellos lugares santos.
N. 411: En los momentos cuando me encuentro con Dios en la profundidad de mis entrañas, me siento tan feliz que no sé expresarlo. Siento que estoy unida a Dios tan estrechamente como una gota de agua en el océano sin fondo.
N. 412: Satanás sacudió mi cama. Me desperté inmediatamente y comencé a rezar con calma a mi Ángel Custodio. De súbito, vi las almas que estaban expiando en el purgatorio; su aspecto era como una sombra y entre ellas vi muchos demonios.
N. 414: “Deseo que esta imagen sea venerada en público”. Luego vi al Señor Jesús que agonizaba en la cruz entre terribles tormentos y del Corazón de Jesús salieron estos dos rayos que están en la imagen.
N. 423: Todo pasará pero su misericordia no tiene límites ni fin. Cuanto más grande es el pecador, tanto mayor es el derecho que tiene a la Divina Misericordia.
N. 424: “La verdadera grandeza está en amar a Dios y en la humildad”.
N. 426: ¡Oh!, hora terrible (separación cuerpo y alma) en la que se nos presentarán todas nuestras obras en su completa desnudez y miseria; ni una de ellas se pierde, nos acompañarán fielmente hasta el juicio de Dios.
N. 436: El secreto era éste: que Dios exigía que hubiera una Congregación que proclamara la Divina Misericordia y la implorase para el mundo.
N. 441: “A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasarán al mundo"