Frases sobre la Eucaristía
Reflexiones de santos y figuras de la Iglesia sobre el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Estas citas han iluminado la fe de generaciones de adoradores. Déjalas resonar en tu corazón durante el tiempo de adoración ante el Santísimo Sacramento.
El Cielo mismo no posee más. Aquel único tesoro está aquí en la Eucaristía, ¡es Dios! Verdaderamente, sí, verdaderamente: ¡mi Dios y mi Todo!
Mil años de disfrutar de la gloria humana no valen ni una hora en dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento
La Santa Eucaristía es la continuación de la Encarnación de Cristo sobre la tierra. Cuando nosotros venimos al Santísimo Sacramento es como si viniéramos a Belén,
La Eucaristía es un Cielo anticipado. ¿Acaso en la Eucaristía no viene Jesús, bajando a la tierra y trayéndonos ese Cielo consigo?
¿Qué deberíamos hacer en nuestra vida? "Eucaristizar, eucaristizar". Convertirlo todo en Eucaristía para que podamos tener: el hombre eucarístico, la Iglesia eucarística, la tierra eucarística y así toda la vida es eucarística.
Viene tan lleno de santidad y de gracia, que no hay indolente e indevoto al que no pueda excitar a mover a devoción
Si los hombres conocieran el valor de la Santa Misa, la policía tendría que estar siempre en las puertas de las Iglesias para mantener el orden por la gran cantidad de gente que asistiría.
Una multitud de ángeles baja del cielo para adorar a Jesús Eucaristía.
Ni guerras, ni epidemias... 135 años de Adoración en el Sacré-Coeur: “Nunca dejamos solo al Señor” Y lo lleva siendo de manera ininterrumpida desde el 1 de agosto de 1885. Ni durante la II Guerra Mundial, ni en los bombardeos de 1944, ni en esta pandemia dejó de adorarse al Señor Eucaristía. La cuarentena del coronavirus ha obligado a las 14 monjas de la comunidad a reorganizar su vida diaria pues no podían venir los adoradores. Cada monja realizó 1 hora, 2 veces al día, para garantizar las 24h. los 7 días a la semana. "Nunca dejamos al Señor solo, y una no puede irse antes de que llegue la siguiente hermana”,
Ved la hora de adoración que habéis escogido como una hora del paraíso: id como si fuerais al cielo, al banquete divino, y esta hora será deseada, saludada con felicidad. Retened dulcemente el deseo con nuestro corazón. Decid: "Dentro de cuatro horas, dentro de dos horas, dentro de una horá iré a la audiencia de gracia y de amor de Nuestro Señor. Él me ha invitado, me espera, me desea"
La tibieza queda herida de muerte, sobre todo, si nos acercamos a la Eucaristía. Si buscamos momentos para visitar, en una iglesia, a Jesucristo presente en el Tabernáculo.
Viene ÉL con tanto amor, que al más frío y obstinado puede encender en su amor y ablandar su corazón si él lo quiere