Frases sobre la Eucaristía
Reflexiones de santos y figuras de la Iglesia sobre el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Estas citas han iluminado la fe de generaciones de adoradores. Déjalas resonar en tu corazón durante el tiempo de adoración ante el Santísimo Sacramento.
Señor, auméntanos la fe.Danos una mayor conciencia de tu Presencia real. Ayúdanos a entender que eres Tú. Que sepamos desagraviar las profanaciones, irreverencias, sacrilegios... y también la indiferencia.
El hombre, cuando no adora a Dios, está orientado a adorar su yo
No paséis un solo día sin hacer una visita al Santísimo. Allí pasmaos de amor hacia vuestro tierno Amante, y de dolor a causa de las irreverencias que Él recibe y que no corresponden a tanto amor, sino con ingratitudes y sacrilegios.
Renovemos también nosotros la profesión de fe en Cristo vivo y presente en la Eucaristía. Sí, es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre.
Si os faltan fuerzas, la Eucaristía os las da; si andáis cansados, ella os descansa: es esencialmente un socorro proporcionado a las necesidades de cada cual.
La Hostia Consagrada es un milagro de amor, es una maravilla de amor, es un prodigio de amor, es un complemento de amor, y es la prueba más acabada de su amor infinito hacia mí.
El mundo y la Iglesia van mal, pero el mundo y la Iglesia saldrán adelante, porque todos los días se celebra la Eucaristía
Debemos redescubrir el sentido de la adoración en silencio. Es una forma de oración que hemos perdido. Muy poca gente sabe lo que es.
¡Que cosa más rica es para el alma que ama pasar la vida junto al Sagrario! Después que comulgo me siento en el cielo, y dominada por el amor infinito de Dios.
La Eucaristía produce una transformación progresiva en e cristiano. Es el Sol de las familias y de las Comunidades.
El culto de Dios consiste principalmente en mostrarnos agradecidos con Él.
La Eucaristía es un tesoro inestimable; no sólo su celebración, sino también estar ante ella fuera de la Santa Misa, nos da la posibilidad de llegar al manantial mismo de la gracia.