Frases sobre la Eucaristía
Reflexiones de santos y figuras de la Iglesia sobre el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Estas citas han iluminado la fe de generaciones de adoradores. Déjalas resonar en tu corazón durante el tiempo de adoración ante el Santísimo Sacramento.
No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación
No hay actividad alguna que pueda anteponerse, ordinariamente, a ésta de enseñar y hacer amar y venerar a la Sagrada Eucaristía
Inmediatamente después de la consagración, existe bajo las especies de pan y vino el verdadero cuerpo y sangre de Nuestro Señor, juntamente con su alma y su divinidad
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, nuestro lugar en el Cielo es elevado para siempre y se abrevia nuestra estancia en el Purgatorio
Con frecuencia la Eucaristía reanima el alma y fortifica aún el cuerpo. Esta maravilla viene del gran vigor que este Pan de los ángeles comunica al alma y se hace sentir en el cuerpo
El que se siente herido, busca el remedio para sanar. Todos estamos heridos, pues hemos pecado. Ahora bien, este venerable y celestial sacramento es el remedio de todas nuestras heridas.
El que se siente herido, busca el remedio para sanar. Todos estamos heridos, pues hemos pecado. Ahora bien, este venerable y celestial sacramento es el remedio de todas nuestras heridas.
¡Cuánto respeto deberíamos tener a ese grande Sacramento, en el que un Dios hecho hombre se muestra presente cada día en nuestros altares!
El sacramento de la Eucaristía es el más augusto y el más santo de todos los sacramentos, porque contiene lo que hay de más grande y santo, que es Jesucristo como Dios y como hombre, y porque produce admirables efectos en nuestras almas
La extensión del Reino Eucarístico de Cristo es necesario para la salvación de la sociedad
Jesús no es una idea ni un sentimiento ni un recuerdo. Jesús es una persona viva presente entre nosotros. Amad a Jesús presente en la Eucaristía
Si nos limitamos a hacer lo regular, podemos esperar la bendición normal de Dios. Cuando estemos dispuestos a hacer lo extraordinario (por ejem. la adoración perpetua) obtendremos las bendiciones extraordinarias de Dios