Frases sobre la Eucaristía
Reflexiones de santos y figuras de la Iglesia sobre el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Estas citas han iluminado la fe de generaciones de adoradores. Déjalas resonar en tu corazón durante el tiempo de adoración ante el Santísimo Sacramento.
En reparación de los innumerables ultrajes que Jesús recibe en el Sacramento de su amor, el alma amante debe ofrecerse como víctima, y visitarle sobre todo a las horas en que nadie le hace compañía. ¡Qué felicidad estar durante las horas más silenciosas al pie del santo altar!San
En vuestras aflicciones y desconsuelos decid con profunda humildad, Oh Jesús Eucarístico! Vos habéis dicho: Si alguien tiene sed, que venga a mi, y yo le daré de beber,apagad,pues,ahora mi sed .
Al recibir esta Hostia santa e inmaculada, la besamos con efusión y, abrazándola con nuestra mirada, inflamamos nuestra mente y nuestra alma, uniéndonos a ella para volvernos santos y edificar al prójimo.
¿Deseas mandarles su más preciosa ayuda y la llave Dorada del Cielo? Recibe a menudo la Sagrada Comunión por el reposo de sus almas.
No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación
No hay actividad alguna que pueda anteponerse, ordinariamente, a ésta de enseñar y hacer amar y venerar a la Sagrada Eucaristía
Inmediatamente después de la consagración, existe bajo las especies de pan y vino el verdadero cuerpo y sangre de Nuestro Señor, juntamente con su alma y su divinidad
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, nuestro lugar en el Cielo es elevado para siempre y se abrevia nuestra estancia en el Purgatorio
Con frecuencia la Eucaristía reanima el alma y fortifica aún el cuerpo. Esta maravilla viene del gran vigor que este Pan de los ángeles comunica al alma y se hace sentir en el cuerpo
El que se siente herido, busca el remedio para sanar. Todos estamos heridos, pues hemos pecado. Ahora bien, este venerable y celestial sacramento es el remedio de todas nuestras heridas.
El que se siente herido, busca el remedio para sanar. Todos estamos heridos, pues hemos pecado. Ahora bien, este venerable y celestial sacramento es el remedio de todas nuestras heridas.
¡Cuánto respeto deberíamos tener a ese grande Sacramento, en el que un Dios hecho hombre se muestra presente cada día en nuestros altares!